La dualidad como metáfora
en Un curso de milagros

Extractos del taller celebrado en la
Fundación para Un curso de milagros
Roscoe NY

Kenneth Wapnick, Ph.D.

Parte III
El Cielo: el estado de la Unidad (cont.)

Ahora quiero que miremos una serie de lugares en el Curso donde Jesús dice muy claramente que no puede decirnos lo que es la Unidad. De todos los pasajes del Curso, estos son los que más se aproximan a una descripción de lo que es la Unidad. Pero Jesús también deja muy claro que no hay manera de que lo entendamos. Este es Jesús hablando en primera persona:

(T-8.VI.9:1) Yo soy consciente del valor que Dios te otorga.

Este sería un ejemplo de un enunciado dualista. Da la impresión de que Dios valora a Su Hijo. Eso es porque no hay manera, como dirá enseguida, de que nadie pueda entender lo que es el estado de la Unidad perfecta.

(T-8.VI.9:2) Mi devoción por ti procede de Él, pues nació del conocimiento que tengo de mí mismo y de Él.

Jesús está diciendo que él es totalmente uno con Dios y totalmente uno con nosotros. No hay separación. Recuerden, el conocimiento no es dualista en el Curso. No es que Jesús conozca a Dios o nos conozca a nosotros. Jesús es consciente, de una manera no dualista —sin sujeto ni objeto— de la unión perfecta de Dios y Cristo.

(T-8.VI.9:3-5) No podemos estar separados. Lo que Dios ha unido no se puede separar [de la famosa frase de los evangelios], y Dios ha unido a todos Sus Hijos con Sí Mismo. ¿Se te puede separar de tu vida y tu ser?

Recuerden, las ideas no abandonan su fuente, así que no hay manera de que podamos estar separados de nuestra Fuente, que es todo ser y toda vida.

(T-8.VI.9:6-9) El viaje a Dios es simplemente el redespertar del conocimiento de dónde estás siempre y de lo que eres eternamente. Es un viaje sin distancia hacia una meta que nunca ha cambiado. La verdad solo puede ser experimentada. No se puede describir ni explicar.

Ese es un enunciado claro, conciso y fácil de entender. La verdad solo puede ser experimentada. No se puede describir ni explicar. De ahí que este no sea un curso acerca de la verdad, pero el fundamento del Curso es la verdad. Si han de entender el reflejo de la verdad que constituye el conjunto principal de las enseñanzas de este curso —es decir, lo que es el perdón y el milagro—, entonces deben entender qué es lo que lo refleja. No confundan el reflejo con la verdad. No pueden entender este curso si no reconocen lo que es la no dualidad, lo que es un estado de la Unidad perfecta. Todo lo demás es parte del sueño y por lo tanto no es real.

Ahora Jesús dice:

(T-8.VI.9:10) Yo puedo hacerte consciente de las condiciones de la verdad…

Las condiciones de la verdad son el deshacimiento de las barreras erigidas por el ego contra la verdad. Jesús dice, en una sección importante sobre las relaciones especiales, que tu tarea no es ir en busca de [la verdad], sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras que has interpuesto entre tú y [la verdad] (T-16.IV.6:1). Este no es un curso sobre la verdad. No es un curso sobre el amor. Es un curso sobre las ilusiones. Es un curso, en el nivel dualista, para ayudarte a deshacer la ilusión, porque eso es lo que hace el perdón. Es un curso sobre deshacer la ilusión, lo que entonces te permite recordar quién eres como el Hijo de Dios.

De nuevo, si no entiendes que esa es la meta básica, si no entiendes que ahí es donde comienzas y ahí es donde terminas, no entenderás cómo alcanzarla. Continuamente vas a tropezar, caerte y confundirte porque creerás que estás haciendo este curso, pero no lo estarás haciendo. Hay que entender que la dualidad es irreal. Y cuando, en el Curso, Jesús habla de la dualidad, habla de forma metafórica, de forma simbólica. No habla con la verdad porque no se puede hablar de la verdad; no se puede explicar ni describir. Así que dice:

(T-8.VI.9:10-11) Yo puedo hacerte consciente de las condiciones de la verdad, pero la experiencia en sí forma parte del ámbito de Dios. Juntos [Jesús y tú como estudiante] podemos satisfacer sus condiciones, pero la verdad vendrá a ti por su cuenta.

De nuevo, este es un enunciado muy claro y fácil de entender acerca de lo que él está haciendo en este curso. Te está diciendo que este curso no es verdad. Más adelante, en otro pasaje, te dirá que este curso opera dentro del marco de referencia del ego (C-in.3:1). Es dualista, no porque eso sea verdad, sino porque es la única manera en que aprenderás sobre tus errores para que puedas deshacerlos. No confundan el método o los medios con el fin. Esa es la capa subyacente y oculta de este curso; es decir, si procedes con los ojos abiertos y con la mente abierta, sin arrogancia y con una profunda humildad y gratitud por esto, empezarás a entender lo que es esa capa más profunda, y comenzarás a entender realmente que Jesús está hablando de lo que está en tu mente. Dice en un pasaje muy importante hacia el final del capítulo 20: «¿Qué pasaría si reconocieras que este mundo es tan solo una alucinación? ¿O si realmente entendieras que tú fuiste quien lo inventó? ¿Y qué pasaría si te dieras cuenta de que los que parecen deambular por él…son totalmente irreales?» (T-20.VIII.7:3-5). Lo dice en sentido muy literal.

¿Y si realmente supieras que no hay nada aquí? Alucinación es un término psiquiátrico para un paciente que ve algo que no está allí, que oye algo que no está allí. Este no es un estado alterado. No es un estado espiritualmente avanzado. Esto es psicosis, nacido del terror. No confundan la psicosis con la espiritualidad. Lo dice en sentido muy literal. ¿Y si supieras que este mundo es inventado, que no está aquí? Explicaré luego qué es lo que eso significa exactamente y cómo entender lo que implica para ustedes en lo personal. Esto es lo que él realmente está diciendo. Si realmente lo entendieran, entenderían lo que es la no dualidad. La no dualidad es todo lo que la dualidad no es.

De nuevo, «Juntos podemos satisfacer sus condiciones, pero la verdad vendrá a ti por su cuenta». La verdad no es la meta del Curso. Es a lo que el Curso nos conducirá.

(W-pI.129.4:1) La comunicación, inequívoca y clara como el día, permanece ilimitada para toda la eternidad.

Comunicación en el Curso es un término que Jesús utiliza para describir el estado del conocimiento. Dios está en perfecta comunicación con Su Hijo y viceversa. Esto no tiene nada que ver con un cuerpo que se comunica con otro cuerpo. Así es como la distorsionamos en este mundo. Así es como tomamos un principio no dualista de Unidad perfecta y el hecho de compartir esa Unidad y Amor que es nuestro Ser —Dios en Cristo y Cristo en Dios— y lo distorsionamos para que se convierta en un cuerpo que se comunica con otro cuerpo.

(W-pI.129.4:2) Y Dios Mismo le habla a Su Hijo, así como Su Hijo le habla a Él.

Aquí, obviamente, Jesús está utilizando un término dualista para describir un estado no dualista. Recordemos que, en la segunda etapa de su música, Beethoven miraba el mundo espiritual a través de ojos materiales. Jesús está hablando de un estado no material, no dualista —Dios hablándole a Su Hijo, Su Hijo hablándole a Él—, pero está utilizando palabras dualistas, las palabras de la materialidad, porque esa es la única manera en que podemos entender de qué está hablando. En los hermosos pasajes con los que comienza el folleto titulado El canto de la oración, Jesús habla del canto que el Padre le entona al Hijo y el Hijo le entona al Padre (S-1 in.1:2). Ese es el canto de la oración; sin palabras, sin notas. De eso está hablando aquí. Está utilizando el lenguaje de los cuerpos.

No confundan el lenguaje con aquello de lo que está hablando. No confundan el símbolo con lo que el símbolo está representando. No aceptes ninguna transigencia en la que entre en juego la dualidad. Dios no te habla. Leeremos luego una serie de pasajes importantes donde Jesús nos dice que Dios no oye palabras ni las entiende (M-21.1:7). En la realidad, el Espíritu Santo no te habla, porque nadie habla en la realidad. En el mundo de los sueños, Él te habla y veremos luego cuán importante es eso. Pero no confundan la realidad con el reflejo de la realidad. Si los confunden, no tendrán ni idea de lo que está hablando este curso, razón por la cual casi nadie la tiene. La gente cree que está diciendo otra cosa. No es así. Jesús conoce la diferencia entre el símbolo y la realidad, y está pidiendo que sus estudiantes también lo entiendan. Leeremos luego una serie de pasajes sobre los símbolos.

(W-pI.129.4:3) El lenguaje [de Dios y Su Hijo] en el que se comunican no tiene palabras, pues lo que se dicen no se puede simbolizar.

En una frase usa la palabra habla y en la siguiente frase te dice que no hay palabras, no se puede simbolizar lo que Ellos se dicen. Este sería un enunciado en el que Jesús está hablando del mundo espiritual a través de ojos espirituales, donde está diciendo que aquí no hay reflejo alguno.

(W-pI.129.4:4-5) Su conocimiento es directo, perfectamente compartido y perfectamente uno. ¡Qué lejos te encuentras de esto tú que sigues encadenado a este mundo!

No te está menospreciando. Simplemente te está diciendo que no intentes entenderlo. Pero las frases como esta están aquí para un propósito específico: para que entiendas que lo que está diciendo en este curso no es verdad. Es un reflejo de la verdad. En este mundo, es lo más cerca que vas a llegar a lo que es la verdad, pero no es la verdad. Dios no es un concepto. Dios no es un pensamiento como definimos el pensamiento. Es un Pensamiento con P mayúscula. Dios no es un amor que está en este mundo. La realidad de Jesús no es de este mundo. Tu realidad no es de este mundo. Lo que crees que eres tú y lo que crees que es tu hermano, a quien tienes que perdonar, no son de este mundo. Hay que entender realmente que esta es la base de todo lo que Jesús enseña en este curso.

Como Helen misma experimentó, había una parte de su mente que pudo llegar a un lugar que trascendía incluso a Jesús. Y, como ustedes saben, ella se sentía muy cercana a él tanto para amarlo como para odiarlo. Este curso surgió de esa cercanía, pero Helen tuvo algunas experiencias que trascendieron esa cercanía. Esas son las experiencias que son reveladoras, la experiencia directa de la Unión y la Unidad del Cielo. Son más allá de este curso, pero cuando tienes conocimiento de eso —si de hecho has tenido semejante experiencia o al menos reconoces que esa es la realidad— tienes un estándar para entender lo que son tus experiencias aquí, y no caerás en la trampa de hacer real la dualidad. Recordémoslo, esa es la única tarea que Jesús les pide a sus estudiantes. Los maestros de Dios son realmente sus estudiantes. Esa es la única tarea. Es lo mismo que decir que la única tarea es aceptar la Expiación para ti mismo; es decir, aceptar que la separación nunca sucedió. Si la separación nunca sucedió, no hay dualidad.

(W-pI.129.4:5-6) ¡Qué lejos te encuentras de esto tú que sigues encadenado a este mundo! Y, sin embargo, ¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí quieres!

El «mundo que sí quieres» es el mundo real. Está diciendo que podrías acercarte mucho a este mundo verdadero, a esta verdadera realidad, soltando totalmente este mundo. Pero no puedes soltarlo si primero no sabes cuánto te estás aferrando a él, y eso lo abordaremos luego.

Es probable que el enunciado más claro sobre la imposibilidad de hablar del estado de la Unidad sea el siguiente:

(W-pI.169.5:1-4) La unidad es simplemente la idea de que Dios es. Y en Su Ser, Él abarca todas las cosas. Ninguna mente contiene nada que no sea Él. Decimos «Dios es» y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido.

Ese es el único enunciado verídico que puedes hacer: Dios es. Todavía estás utilizando palabras, pero sin utilizar ninguna referencia a nada en este mundo. Este no es un enunciado útil. Si al comenzar este curso Jesús hubiera dicho a Helen: «Esto es Un curso de milagros. Favor de tomar apuntes: Dios es, ya terminaste», ella probablemente hubiera dicho: «¿Dios es qué cosa?». Jesús no hace eso porque este no es un curso acerca de Dios, no es un curso acerca del amor, no es un curso acerca de la verdad. Este es un curso para deshacer nuestra versión de lo que es Dios y lo que es el amor, que comentaremos más adelante. Pero no puedes hablar de lo que es Dios. Así que cada vez que piensen que entienden este curso y que están hablando de él, dense cuenta de que no están hablando con la verdad. Este no es un curso acerca de la verdad. Este es un curso para deshacer la ilusión con una ilusión útil. «Decimos "Dios es" y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido.» Las palabras no significan nada en absoluto cuando las comparas con lo que es la verdad porque la verdad está más allá de las palabras. Es no dualista.

(W-pI.169.5:5-7) No hay labios que las puedan pronunciar, y ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente del resto como para poder sentir que ahora es consciente de algo que no sea ella misma. Se ha unido con su Fuente y, al igual que Ésta, simplemente es.

En la verdad, en el Cielo, en la Unidad, no hay labios que puedan pronunciar las palabras. De nuevo, «Dios es», y cuando despertamos de nuestro sueño, también nosotros somos. No tenemos una mente que pueda entenderlo. No tenemos palabras que puedan decirlo. No tenemos un cerebro que pueda entenderlo.

(W-pI.169.6:1-3) No podemos hablar, escribir, y ni siquiera pensar en esto en absoluto. Pues [este conocimiento de que Dios es] aflorará en toda mente cuando el reconocimiento de que su voluntad es la de Dios se haya dado y recibido por completo. [Este conocimiento, esta conciencia, viene cuando hemos soltado todo lo demás.] Esta experiencia hace que la mente retorne al eterno presente, donde el pasado y el futuro son inconcebibles.

El «eterno presente» es un término para la eternidad. El instante santo, que es otro concepto clave en el Curso, es un reflejo de la eternidad. No es la eternidad, lo que significa que no es real. Es un reflejo, no es la realidad. Todos sabemos que somos criaturas del pasado y del futuro, y nuestra experiencia actual siempre se ve a través del filtro del pasado y de nuestras necesidades que proyectamos en el futuro. Por lo tanto, ¿cómo podríamos entender «Dios es»? Por eso, de nuevo, Jesús no habla de ello.

(W-pI.169.6:4) Yace [la experiencia o el conocimiento de Dios] más allá de la salvación; más allá de todo pensamiento de tiempo, de perdón y de la santa faz de Cristo.

Jesús está diciendo: «Mi curso es limitado en cuanto a lo que hará. Te llevará hasta las puertas del Cielo, pero no a pasar por las puertas». Esta experiencia es más allá del mundo del tiempo y la dualidad; es más allá del perdón y de la santa faz de Cristo, que es el gran símbolo del Curso para el perdón.

(W-pI.169.6:5-7) El Hijo de Dios simplemente ha desaparecido en su Padre, tal como su Padre ha desaparecido en él. El mundo nunca ha existido. La eternidad sigue siendo un estado constante.

En otras palabras, no pasó nada. Para poder desaparecer en el Padre no debes tener especialismo. No tienes identidad individual en Dios. No tienes un yo personal. No tienes ninguna experiencia de amor en relación con otra persona, ni siquiera si esa otra persona es Dios o Jesús. Este es un amor que trasciende la dualidad. Trasciende sujeto y objeto. Trasciende las personas separadas. Eso es lo que hace que este curso sea tan diferente.

Por un lado, Jesús habla de esto y deja claro que este es el único nivel de la verdad. Por otro lado, nos da una manera dualista de llegar más allá de la dualidad. Pero, de nuevo, la precaución es claramente implícita, y haré que les quede más que claramente implícita, para que no caigan en la trampa de confundir los medios con el fin. Allí es donde la gente se confunde con el Curso. Profundizaré luego en este asunto.

(W-pI.169.7:1) Esto es más allá de la experiencia que estamos tratando de acelerar.

La experiencia que él está tratando de precipitar aquí es la experiencia del perdón, que ocurre dentro del sueño de la dualidad.

(W-pI.169.10:1) No hay necesidad de clarificar más lo que nadie en el mundo puede entender.

Esto es como para bajarles los humos a todos los estudiantes del Curso. Si lees esto y lo entiendes, entonces aprenderás lo que es la humildad. Te está diciendo que no hay manera de que puedas entender de qué está hablando. (Jesús continúa con esto en los párrafos que me salté.) No hay manera de que puedas entender esto, pero te está pidiendo que tomes conciencia de que eso es lo que no entiendes, para que cuando aprendas y enseñes este curso, no estés enseñando dualidad y comprendas que no perdonas a la persona a la que crees que estás perdonando. Adelantándome a lo que comentaré luego, lo que perdonas es una parte desgajada de ti mismo. No puedes perdonar a nadie más ahí fuera porque eso no es verdad. No hay nadie ahí fuera. Tu experiencia será que hay alguien ahí fuera, y esa experiencia es muy importante. El Curso construye su proceso sobre eso. Pero no van a llegar muy alto en la escalera de la oración, que termina en el mundo real y más allá en el Cielo, si se obstinan arrogantemente en pensar que en realidad están haciendo algo cuando no lo están haciendo. Deben entender la diferencia entre el símbolo y la realidad.

(W-pI.169.10:2) Cuando la revelación de tu unidad tenga lugar, lo sabrás y lo comprenderás plenamente.

Él está diciendo que esto no nos incumbe. Las personas que te dicen que tienen experiencias del Amor de Dios te están mintiendo. Si dan mucha importancia a haber tenido una experiencia de Jesús y el Espíritu Santo, en todo caso están hablando de una ilusión, por lo que no deberían alardear de ella. Eso no significa que la experiencia no sea útil y muy importante. Lo es. Es obligatoria para progresar en este curso, pero ¿por qué en nombre de Dios vas a jactarte de algo que es irreal? Cuando semana tras semana la gente se presenta a sus grupos del Curso de milagros y presume de lo que el Espíritu Santo hizo por ellos, están presumiendo de algo que no existe. ¿Qué tiene eso de maravilloso? Dios es maravilloso. Dios es de verdad maravilloso. Él es lo único maravilloso en el mundo. ¿Por qué te conformarías con menos que eso?

Este no es un curso para que se deleiten en la dualidad. Es un curso para abrirles camino por la dualidad hasta el verdadero Amor que está más allá de la dualidad. Pero cuando te dejas atrapar por lo maravilloso que eres debido a lo que estás haciendo y lo que estás enseñando y lo que el Espíritu Santo está haciendo por ti, entonces nunca lograrás despegar los pies del suelo. A duras penas subirás al primer peldaño de la escalera. Es realmente importante que entiendan la diferencia entre la dualidad y la no dualidad. Por favor, no escuchen a nadie que les hable de la dualidad. No aceptes ninguna transigencia en la que entre en juego la dualidad.

Es muy fácil distinguir cuándo la gente está enseñando dualidad. Hablan de que el Espíritu Santo está haciendo cosas por ellos. Hablan de perdonar a otras personas. Hablan de unirse con otras personas, como si unirse con otras personas tuviese algo de sagrado. ¿Qué podría tener de sagrado unirse con alguien que ni siquiera está allí? Eso es psicosis porque están alucinando. «¿Qué pasaría si reconocieras que este mundo es tan solo una alucinación?» (T-20.VIII.7:3). ¿Qué pasaría si ustedes entendieran que todas las figuras en él son inventadas? ¿Qué pasaría si entendieran eso? Entonces no se ufanarían de conseguir sitios para aparcar ni de conseguir amantes ni de conseguir empleos. No entienden lo que es un milagro si caen en la trampa de creer que este curso se trata de eso. Y ciertamente no entienden de qué se trata Jesús.

Es críticamente importante que reconozcamos la diferencia entre la realidad y la ilusión, entre un hecho y un símbolo, entre la no dualidad y la dualidad. De eso se trata este curso. De nuevo, lo que hace que este curso sea tan excepcional como un camino espiritual es que su enseñanza dualista viene claramente dentro del marco de la no dualidad. No conozco ninguna otra cosa que lo haga precisamente como lo hace este curso. Esto se deja ver ahora en el resto de este párrafo. Después de hablar de la revelación de tu unidad, Jesús dice:

(W-pI.169.10:3-4) Pero por ahora es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él [que es lo que hemos estado haciendo] y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ya sucedió. Mas ¿qué significado pueden tener estas palabras para los que todavía se rigen por el reloj, y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con él?

Jesús está diciendo a todos sus alumnos: «Mientras creas que eres un cuerpo, y mientras creas que te rigen las leyes corporales de comer, dormir, descansar y jugar, ¿cómo podrías entender de qué estoy hablando cuando te digo lo que es Dios, lo que es el amor y lo que es la eternidad? Por lo tanto, no voy a dedicar mucho tiempo a eso. Pero te diré lo suficiente para que entiendas que estoy hablando en este curso de algo que no es real. En este mundo, es lo más cerca que jamás llegarás a la realidad, pero no es real».

Esa es la capa subyacente de este curso. Esa es la verdad real que está oculta. No porque Jesús la haya ocultado a propósito, sino oculta debido a tu propio miedo. Él dice una y otra vez lo claro y simple que es este curso (por ejemplo, T-11.VI.3:1; T-11.VIII.1:1). Denota exactamente lo que dice. «La realidad y la verdad son no dualistas. No tienen nada que ver con sujeto ni objeto, pero no hay forma de que lo puedas entender, así que déjame ayudarte a salir del lío en el que estás. Déjame ayudarte a mirar este mundo y mirarte a ti mismo de manera diferente, y al hacer eso, te darás cuenta de que no hay nada aquí y de que ni siquiera estás aquí».