La sanación del sueño de la enfermedad

Extractos del taller celebrado en la
Fundación para Un curso de milagros
​Temécula CA

Kenneth Wapnick, Ph.D.

Parte X

En los dos primeros párrafos de «La “dinámica” del ego», Jesús explica la misma idea, de que la curación implica mirar. Repasaremos el segundo párrafo.

(T-11.V.2:1) ¿Qué es la curación, sino el acto de despejar todo lo que obstaculiza el conocimiento?

Nada sobre la imposición de manos; nada sobre rezar; nada sobre decir mantras, sobre pararse de cabeza o recitar lecciones de Un curso de milagros. La curación es «el acto de despejar todo lo que obstaculiza el conocimiento». ¿Cómo?

(2:2-3,8-9) ¿Y de qué otra manera puede uno disipar las ilusiones, excepto examinándolas directamente y sin protegerlas? No tengas miedo, por lo tanto, pues lo que estarás viendo es la fuente del miedo, y estás comenzando a darte cuenta de que el miedo no es real... No tengas miedo de mirar al miedo, pues no puede ser visto. La claridad, por definición, desvanece la confusión, y cuando se mira a la oscuridad a través de la luz, esta no puede por menos que disiparla.

Esto es lo que es la curación. No difiere de lo que es el milagro, de lo que es la salvación o de lo que son el perdón y la Expiación. La culpa, el aferramiento a los resentimientos y la enfermedad son el mismo problema. Mirar es la manera de despejar todo lo que obstaculiza el conocimiento y todo lo que nos impide recordar el Amor de nuestro Creador y Quién somos como el verdadero Hijo de Dios: «¿Y de qué otra manera puede uno disipar las ilusiones, excepto mirándolas directamente, y sin protegerlas?» El mundo es la protección.

Estas ideas están presentes en todo el material: los dos folletos y los tres libros del Curso mismo. No protejan la ilusión en la mente insistiendo en que no hay mente, y que solo hay un cuerpo y un mundo; que hay gente ahí fuera; que hay enfermedades y relaciones ahí fuera. Eso es exactamente lo que el ego quiere que hagas. Otra forma de decir lo mismo es que mires la ilusión en tu mente sin protegerla mediante tus relaciones especiales. Jesús nos dice que no tengamos miedo porque ciertamente tenemos miedo. Él sabe con quién está tratando. Estamos aterrorizados. Por eso dice que somos «niños pequeños». Nos aterra la oscuridad; nos dan pavor los monstruos que creemos que están al acecho en el armario, fuera de la ventana del dormitorio y debajo de la cama. Somos como niños asustados, pero él nos está diciendo que no hay nada que temer y que le permitamos ayudarnos a mirar. Dice que cuando mires la fuente del miedo, que es la creencia de que atacaste a Dios y que Él se va a desquitar atacándote, te darás cuenta de que no hay nada que temer, porque no hubo ataque. Dice que no tengas miedo de mirar al miedo, porque no puede verse; no está ahí. No hay monstruos escondidos debajo de la cama ni en el armario. Tu miedo es lo único que los pone ahí.

No somos diferentes de la criatura que tiene esos miedos y pesadillas. Eso es la enfermedad: creer que hay algo ahí que no lo está. La sanación es mirar y darse cuenta de que no hay nada allí. Pero debes contemplar la oscuridad y dirigir la mirada más allá hacia la luz, de lo contrario no disiparás las tinieblas. Por eso este es un curso sobre la oscuridad. Jesús nos dice justo al principio, en la Introducción: «Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, que es tu herencia natural» (T-in.1:6-7). De eso se trata el Curso, de obstáculos y estorbos. Pone al descubierto el sistema de pensamiento del ego. Eso es la sanación, y la enfermedad es luchar contra eso. La enfermedad excluye a Jesús o al Espíritu Santo, para que no dejes entrar Su sabiduría, visión y amor. Y les obstruyes el paso, no porque seas una mala persona, sino porque te provocan terror.

Una vez más, el miedo de fondo es: ¿quién sería yo sin ? Y nos definimos por una amplia variedad de cosas, generalmente por nuestra victimización, nuestro abuso y nuestras terribles historias; todo el mundo las tiene. No hay jerarquía de historias terribles, y tampoco hay escasez de ellas. Todos las tenemos, y las tenemos en todo momento. Se diferencian en forma, pero el contenido es el mismo. El contenido siempre es una versión de: yo no lo hice; no es mi culpa. No es mi culpa que no me amaran. No es mi culpa que me hayan rechazado. No es mi culpa que yo no tenía lo que tenían los demás niños. No es mi culpa que no haya tenido amigos. No es mi culpa que nací feo. Y así sucesivamente. El mantra es el mismo: No es mi culpa.

Por eso, cuando el ego redactó su sueño, incluyó la enfermedad, y cuando compuso el elenco de personajes para su epopeya, la gran mayoría de los papeles eran de microorganismos, virus y bacterias, mucho más numerosos que los animales y los seres humanos. ¿Por qué? Porque son los «héroes». Ellos son los que prueban sin lugar a duda que no es nuestra culpa. Necesitamos microorganismos. Necesitamos patógenos. Cualquier cosa servirá con tal de que no sea la culpabilidad. Recuerden esta importante frase del capítulo 27: «…entre las numerosas causas que percibías como responsables de tu dolor y sufrimiento, tu culpabilidad no era una de ellas» (T-27.VII.7:4). La enfermedad es creer que «no es mi culpa».

Miren ahora el comienzo del capítulo 10:

(T-10.in.1:1-2) Nada externo a ti puede hacerte temer o amar porque no hay nada externo a ti. Tanto el tiempo como la eternidad se encuentran en tu mente, y estarán en conflicto hasta que percibas el tiempo exclusivamente como un medio para recuperar la eternidad.

El tiempo está en nuestras mentes erróneas porque ahí es donde el pecado, la culpabilidad y el miedo dieron origen al tiempo. La eternidad está en nuestra mente correcta por medio del principio de la Expiación que dice que no pasó nada y la separación nunca ocurrió.

Creerás que están en guerra Dios y tu ego. Aquí Jesús los simboliza con el tiempo y la eternidad. El tiempo representa al ego, y la eternidad representa al Espíritu Santo o Dios. Y estarán en conflicto en tu mente (no en la Mente de Dios, claro, pues Él ni siquiera sabe del tiempo) mientras no veas que el tiempo de por sí no existe, no es real, no tiene ningún impacto en ti, salvo como un recurso de aprendizaje y un aula de clase en la que puedes aprender las lecciones que te liberarán del tiempo por completo. Recuerden, ya que las ideas no abandonan su fuente, el tiempo está conectado al pecado, la culpabilidad y el miedo en nuestras mentes. Sin estos, no habría tiempo. Proyectados hacia fuera, los pecados se convierten en el pasado, la culpabilidad se convierte en el presente, y el futuro se convierte en el temor a la represalia de Dios. Pequé en el pasado, soy culpable en el presente y tengo miedo del castigo que se avecina en el futuro.

Mientras yo no reconozca que tú y yo no tenemos intereses separados, seguiré creyendo en la separación, lo que significa que seguiré creyendo en el pecado, la culpabilidad y el miedo, lo cual a su vez significa que seguiré creyendo que soy víctima del mundo temporal. A medida que empiezo a deshacer eso y a aprender que tú y yo no estamos separados —compartimos la misma demencia, la misma necesidad y el mismo objetivo de despertar de esta demencia— entonces estoy deshaciendo la creencia en la separación. Sin separación no hay pecado, ni culpabilidad, ni miedo, ni tiempo.

Así vemos que nuestras experiencias dentro del mundo temporal no son más que un instrumento de aprendizaje que Jesús utiliza para enseñarnos que el problema no está fuera sino dentro; y que el problema dentro de la mente es uno que elegimos. Además, podemos empezar a entender que con la misma facilidad que lo elegimos, ahora podemos elegir en contra de él.

(1:3-4) No podrás hacer esto mientras sigas creyendo que la causa de cualquier cosa que te esté ocurriendo se encuentra en factores externos a ti. Tienes que aprender que el tiempo solo existe para que hagas uso de él y que nada en el mundo puede eximirte de esa responsabilidad.

Este no es el único lugar donde Jesús dice esto. Debemos aprender que cualquier cosa que nos suceda no es causada por factores fuera de nosotros. Eso es muy difícil, porque nuestros cerebros están programados por la mente para creer justo lo contrario: que todo lo que nos sucede es causado por factores externos a nosotros mismos. Por eso nacimos.

No se olviden de la idea de propósito. Hay un propósito detrás de que hayamos nacido. Nacimos para que aprendiéramos que no somos responsables. Por lo tanto, guardo mi identidad separada, y el castigo recae sobre alguien o algo más. Yo no soy el responsable. Nada en este mundo puede quitarme la responsabilidad de cómo uso el tiempo. Es mi elección. ¿Utilizo el tiempo como una forma de mantenerme en el mundo del ego, que es el mundo de odio, o uso el tiempo como instrumento para ayudarme a recordar lo que es el amor, contemplando el odio y luego más allá de él? Este curso enseña que no puedes llegar a la luz hasta que pases por la oscuridad. Jesús nos pide en varios lugares que tomemos su mano y así él caminará a través de las nubes de culpabilidad con nosotros. Específicamente en la Lección 70 del libro de ejercicios dice: «Si te resulta útil, piensa que te estoy llevando de la mano y que te estoy guiando. Y te aseguro que esto no será una vana fantasía» (L-pI.70.9:3-4). Las nubes son nubes de culpabilidad (nubes de tormenta, de aspecto feroz, aterrador), pero no son nada. No podemos caminar a través de ellas por nuestra cuenta, pero podemos caminar a través de ellas con una mano amorosa, bondadosa y apacible sosteniendo la nuestra. Tenemos que estar dispuestos a atravesarlas, lo que significa que al menos una parte de nosotros debe estar dispuesta a decir: «Aquí nada funciona, y quiero algo que realmente me brinde felicidad y paz». Pero debemos estar motivados por el deseo de abandonar este sueño. Una vez que esa motivación está presente, entonces comenzamos el largo viaje; y es un viaje a través de la oscuridad, que poco a poco se vuelve cada vez más diáfana. Eso es lo que Jesús quiere decir cuando habla de los sueños felices.