«Perdonaré, pero nunca olvidaré»

«Perdonaré, pero nunca olvidaré» ha sido durante mucho tiempo el santo y seña para la práctica del perdón en el mundo, donde el pecado de otro se hace real (por lo tanto, no se olvida) y luego se perdona como un acto de caridad. Mas esta forma favorita de hipocresía del ego simplemente refuerza la creencia en la realidad de la separación y del pecado. El perdón del Espíritu Santo deshace apaciblemente esta creencia enseñándonos que no hay nada que olvidar, ya que no pasó nada que pudiera separar al Hijo de Dios de su Creador ni del resto de la Filiación. Así se nos enseña a perdonar olvidando lo que nunca sucedió.

Estos extractos contrastan la versión del perdón del Curso con el enfoque típico del mundo, descrito en El canto de la oración como «el perdón-para-destruir».

El programa de tipo Academia que llevaba el mismo título de este extracto se celebró en la sede principal de la Fundación ubicada en Temécula, California. Fue en el mes de diciembre del 2005.

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